Ruy the little cid
El sueño del pequeño Ruy siempre ha sido aprender de su padre para convertirse en caballero y servir a su Rey. Ruy, armado de su imaginación, su espada de madera y acompañado de su burra Peka, decide lanzarse en busca de aventuras.

En un pueblo llamado Vivar
A mediados del siglo XI, España estaba dividida en varios reinos enfrentados entre sí. En un pequeño pueblo castellano llamado Vivar, crece Ruy, un niño que sueña con llegar a ser, como su padre, un heroico caballero al servicio del Rey.

Ruy, yo soy tu padre
Diego Lainez, el padre de nuestro protagonista, regresa por fin a Vivar. Hace años que no ve a su hijo Ruy que, al principio, tarda en reconocerle. Don Diego se muestra orgulloso del carácter valiente de su hijo menor.

Ruy en el monasterio
Pronto, el pequeño Ruy recibe su primera misión en el monasterio: Fray Cirial le dice que se encargará de tocar las campanas.

Un asno en la capilla
El pequeño Ruy sigue sin adaptarse a la vida en el monasterio de San Pedro de Cardeña. Su única diversión es jugar con la burra Peka, que le sigue en todas sus travesuras.

El encierro de Ruy
Ruy es incapaz de aburrirse, así que, incluso encerrado a pan y agua en un torreón, se inventa duelos con dos ratones, que, en esos momentos, son sus únicos compañeros.

Ruy, el jefe de la pandilla
Los Rodríguez, tíos de Ruy, acogen a nuestro héroe cuando sale del monasterio. Aunque Juana y Tomás tienen bastante paciencia, Ruy también la pone a prueba con todo tipo de travesuras.

El torreón dej gigante
Ruy y Alvar se adentran en la Torre del Gigante. Alvar no tiene muchas ganar de seguir con la expedición a ese castillo, que, según la tradición, está encantado.

El vuelo de Ruy
Llega el día de la visita al castillo del Conde Lozano. Jimena va enseñando a Ruy y Alvar todas las dependencias de la fortaleza.

La herradura de planta
El viaje de Ruy en busca de aventuras le lleva a un pueblo que vive aterrorizado por un tirano llamado Enneco que, por la fuerza, se ha hecho con el cargo de Alcaide del castillo.

Ruy y los tres vagabundos
Ruy, que continúa buscando aventuras, se cruza en el camino con tres vagabundos llamados Josafat, Zacarías y Dionisio. Le saludan y halagan: dicen que ya han oído hablar de sus hazañas.

Duelo por un castillo
Ruy ha sido víctima de la trampa de los tres vagabundos. Los soldados le llevan preso al castillo del Conde de Alcocer. Este cree la versión de los hechos que le da Ruy y le invita a pasar unos días en el castillo como invitado.

El caballero de latón
Froilán y Ruy salen juntos del Castillo de Alcocer. Aunque no se dirigen al mismo lugar, Ruy va en busca de Peka y Froilán al torneo de Sahagún, comparten parte del camino.

El rapto de Florinda
A nuestros amigos Froilán y Ruy, el viaje les deparará todavía unas cuantas sorpresas. Una noche que duermen en una vieja cabaña abandonada, Froilán está muy asustado: dice haber visto fantasmas.

Una noche en el cementerio
Gracias a la información que les dio la mujer que se cruzaron en el camino, Ruy y Froilán encuentran por fin a los tres hermanos que robaron a Peka. Están intentando vender parte del tesoro en el mercado de un pequeño pueblo.

El loco justiciero
El camino que recorren Ruy y Froilán se divide en dos: uno lleva a Sahagún, y el otro, hacia los ladrones que se llevaron a Peka. Es decir, los dos amigos tendrán que separarse. Froilán le pide a Ruy que le deje acompañarle.

Ruy recupera a Peka
Ruy sigue buscando a Peka, pero ahora está absolutamente solo. Cerca del pueblo de Almansa se cruza con un joven llamado Bermúdez, que le informa de que ha visto a tres individuos con aspecto extraño en el bosque.

El estandarte
Ruy y Bermúdez llegan a un pueblo y se encuentran con Martín, un chico simpático y divertido pero muy mentiroso, que comienza a contarles la larga historia de su supuesta familia noble.

El fantasma de Doña Berenguela
La búsqueda del estandarte no es nada sencilla pero, finalmente, Martín lo ve en lo alto de un árbol. Ruy es quien sube a cogerlo. En el último momento, una ráfaga de viento se lo lleva.

Un castillo para Martín
Ruy descubre que las inquietantes voces que se escuchaban en la fonda de Belusco no corresponden a ningún fantasma, sino a Ordoño y Legro.

Las campanas de Pancorbo
Una banda de ladrones comandada por el malvado Almodabir ha secuestrado al pequeño Abén, hijo del alcaide de Molina. Ruy intenta liberarlo, pero él también es capturado.

Los montañeses
Como había prometido, Ruy lleva a su amigo Abén hacia Molina. Nada más reanudar el trayecto, ven a un grupo de hombres encabezados por un tal Carloño, quien monta un caballo precioso.

El puente de los peregrinos
Un río caudaloso se interpone en el camino de Ruy y Abén hacia Molina. Nuestros protagonistas se lamentan por su mala suerte.

La conspiración
El jefe árabe que les detiene sospecha de dos niños que montan un caballo tan espléndido, de modo que manda que sean conducidos presos ante el rey árabe Texufin.

Una fecha mortal
De modo absolutamente casual, Ruy se entera del plan concreto que va a seguir Texufin para acabar con el rey Fernando de Castilla.

El rey en peligro
Ruy llega a Burgos para avisar al rey del peligro que corre: Texufin se acerca con un ejército de casi cuatrocientos mil hombres. En la corte nuestro protagonista encuentra a su padre, don Diego Lainez.

Ruy, el Cid Campeador
Con cuatrocientos mil soldados sitiando la fortaleza de Burgos, parece que la victoria del rey Texufin está asegurada. El rey Fernando va a rendirse para evitar más muertes inútiles.
