Es la historia de un abogado y una periodista, quienes asfixiados por sus respectivos matrimonios, se unirán para encontrar la felicidad y promover un futuro de justicia y esperanza en contra de la corrupción.
Mientras Lola y Carpio conversan aparece el gobernador para pedirle a Arismendi que le explique cómo Agapito hizo para depositar en la cuenta de Clara el dinero por la venta de los lingotes de oro. Arismendi le aclara que no deben hacer escándalo sobre el asunto pues él mimo desmintió a los medios el robo de los lingotes. Ramírez da su consuelo a Pedro en la celda. Ferrer está convencido de que deberá pagar por el asesinato de Paulino. Clara comienza a hartase de la actitud derrotista de su amado. Sin embargo, llegan a la conclusión de que es necesario encontrar al dueño de un kiosko de periódico que vio a Pedro y a la mujer con el arma el día de los disturbios en la calle El Comercio. Lola se entrevista con Aída en su oficina para presionarla nuevemente. Berroterán decide ir a buscar el consuelo espiritual del brujo Cruz y no declarar en contra de Ferrer. Abel, Cira y Clara ubican al kioskero para descubrir que la mujer que se encontraba en el taxi con Pedro el día de los disturbios era su hermana Lucinda. La mujer consiente ir a declarar a favor de “Locolías”. Mientras, Julio visita a su hijo en la prisión.
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